Primeros pasos
Silencio porque a veces las palabras sobran y a veces también faltan… silencio porque escuchar permite rescatar las voces que el ruido interno y externo nos impide oír. Silencio porque he decido perdonar (me) ya que no vine al mundo a cumplir expectativas ajenas pues aprendí que lo único que tenemos es el instante presente y es riqueza que nos libera del peso que encierra lo incierto; lo que ya pasó, no existe. Silencio porque necesité vaciarme de pasado para llenarme de presente (F.C.) para poder verme. Silencio porque necesité escapar del ruido para escuchar realmente, pues el silencio también comunica y en su lenguaje comprendí que la vida sabe lo que necesitamos pa’ vivirla, porque nada es casual, es causal, puesto que nos habla a través de todas las cosas, situaciones y personas; porque algunos se quedan y otros se van, pero siempre dejan algo y se llevan también: un pedacito de nuestra esencia en esa delicada danza e intercambio fugaz de existencias.
Silencio porque decidí enfrentarme, lo que me permitió entender que mi naturaleza es simple si realmente oigo, porque entrego el corazón, las manos y la voz en cada paso que doy pues entendí que el miedo es un compañero inestable, que enturbia la claridad de las cosas, sin embargo, su presencia nos permite visualizar dónde y porqué abrazar, ya que tener miedo es parte de la sobrevivencia y negarlo nos anula, mientras que aceptarlo nos muestra dónde es preciso sanar, poner el corazón y neutralizar el miedo a punta de amor. Porque así como he reído, también he llorado y me he abrazado a la vida con intensidad porque entendí que precisamente eso es el delirio de estar vivos.
Una vez leí y me atrevo con ferviente convicción a afirmar que hay amor y aguante pa’ regalar ya que el amor nos reformula, nos de-construye y re-construye; por eso el amor se reproduce, no se mendiga (C.W.) y no hay nada más lindo que descubrir el amor propio porque nuestra existencia por sí misma es miel, deleite de la creación, del universo y su infinita generosidad, es belleza inefable e indestructible; podemos crear porque todos somos dioses y somos parte, un trozo de este gigante tejido.
Silencio porque soy una mujer que vive con vehemencia, porque agradezco y me equivoco ya que no soy dueña de la verdad y aprendo poco a poco, pues no vivo en la obligación de saberlo todo; decidí entregarme y recuperar la inocencia de quien descubre el mundo a través de sus ojos, con todos los sentidos a flor de piel, porque me sorprendo con cada existencia y entendí que la espontaneidad es antónimo de rutina, esa que subyuga y nos hace olvidar la hermosa capacidad de asombro.
¡Salud porque la vida es bella y lo único permanente es el cambio! Porque me transformo, porque no soy la misma de ayer, ni seré la misma mañana, porque no me defino, pues pienso que definirse es limitarse; decidí abrazarme ya que nunca he estado sola, siempre he estado conmigo, por eso escribo, me entrego al ritmo y me uno al latido, no detengo el fluido que emana de mis sentidos.

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